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jueves, 1 de junio de 2017

Reflexionar a gritos

Hace días, semanas que lo escucho. El latiguillo de "hay que apoyarlos. No hay que dejarlos solos".

Y la verdad es que a veces quisiera perder la compostura y a gritos acelerar el proceso de comprensión de lo que ocurre. A decir verdad, a veces lo hago. No. No es que yo sé más que los demás. O que me he dejado seducir por el pensamiento único. Ni de broma. Pero si me parece que hay un grupo importante de gente que no logra calibrar lo que estamos viviendo como país y como nación.

No. No es que "hay que apoyarlos".

Esta pelea es de TODOS porque cada vez que detienen a un muchacho en #Resistencia le cercenan a usted su derecho a protestar, a manifestar, a erguirse con la Constitución en la mano y a exigir un Estado de Derecho. Porque cada vez que un periodista o fotoperiodista es amenazado, perseguido, agredido, robado o vapuleado es a usted a quien le están cercenando su derecho a estar informado, a disentir, a expresar sus criterios por controversiales o impopulares que sean. Porque cada vez que le revientan la cara a un Diputado o a un Gobernador -que usted eligió- lo están castigando a usted que votó por él. O que quizás no votó pero que igual se ve afectado por la negación cada vez más flagrante de "1 venezolano 1 voto" y de aquello de que "la soberanía reside en el pueblo".

Es más, cada vez que usted se hace el loco cuando roban o patean a un conciudadano que padece a su lado, cada vez que mira hacia otro lado cuando le pasa cerca un niño descalzo o alguien comiendo de la basura, pensando sólo en su propia preservación, usted no sólo se hace más pequeño como persona sino que se encoge como ciudadano. Y este gobierno opresor huele el miedo. Y la pequeñez.

Lo que quiero decir es que no, no "hay que apoyarlos". Esos muchachos a los que están persiguiendo, agrediendo, deteniendo, torturando y matando son la vanguardia, la inspiración, pero la pelea no es sólo de ellos. Esta pelea es de cada venezolano consciente. O es que acaso ¿no somos todos los que estamos padeciendo los embates del saqueo de los tesoros del país y la burla de una élite revolucionaria cada vez más desconectada de la realidad de las calles?

Hoy detuvieron a plena luz del día a decenas de muchachos en la Plaza Altamira. Antenoche hubo una redada en la misma plaza y en Bello Monte. Ellos están poniendo el cuerpo. Y el corazón. Están dando la cara. Lo mínimo que podemos hacer los demás es asumir que esta es nuestra pelea y que las calles son nuestras aunque el gobierno de Maduro sea tan arrogante que tenga la osadía de, incluso, ponerle una fecha de expiración a la primera Rebelión Popular de este siglo en Venezuela. O ¿es que les quedan dudas después de haber marchado 61 días que este es un descontento que atraviesa a toda la sociedad venezolana?

Si. Es cierto. La represión ha escalado a niveles de violencia aterradores. Lo sabemos. Pero el miedo no es opción. La parálisis tampoco. Busquemos la forma de no encogernos, de no dejar que nos vuelvan pequeños y conformistas. De alzarnos y encontrar el valor y la osadía en reservas personales que a lo mejor pensábamos que no existían.

Y, bueno, para que conste, esto lo escribo como ciudadana más que como periodista. Sin intentar decirle a nadie qué hacer, pero con la esperanza feroz de que no se cometan los errores de 2014 que tuvieron costos altísimos para cientos de muchachos que tuvieron y siguen teniendo el sueño de un país donde el progreso y los sueños no tengan que, obligatoriamente, vestirse de rojo.

miércoles, 21 de enero de 2015

CONTENIDO INAPROPIADO

     Hay temporadas en las que no soy, simplemente, porque no escribo. Temporadas en las cuales las palabras no me bastan para traducir lo que siento, lo que veo, lo que vivo. Y entonces me quedo perdida, ausente. Como si mi vida fuese la de un personaje ajeno, fuera de mi cuerpo. Y ese personaje está en el cuadro de Munch lanzando un grito mudo. 

     A veces es sólo un asunto de rebelión, de soberanía personal. Ante la gritería externa, busco el silencio. Otras, es más como una imposibilidad de salir del estupor o de poder establecer un puente. La mudez de los últimos meses ha sido resultado de una combinación de todos esos elementos. Demasiada demagogia, demasiada mentira, demasiado ruido. Y entonces, me callé. Por un rato. Por elección propia. Porque a veces de tanto hablar o escribir a uno se le gastan las palabras.

     Pero no quiero imaginarme lo que significa que te silencien. Que la orden venga de afuera. Que una autoridad cualquiera decida que no tienes derecho a decir lo que quieres decir. Lo que necesitas decir. Lo que te da placer decir. 

     Hace ya un montón de años fui despedida de la Televisora del Estado porque dije exactamente lo que necesité decir. Orgullosa, emocionada, feliz veía como salía al aire por el canal del Estado un programa llamado Giros en el que denunciaba la situación del Retén de Catia, hablaba del antejuicio de mérito de Jaime Lusinchi y corrupción en la IV República. Sabía que me despedirían. Lo asumí. Igual mis escasos seis meses en esa planta se parecían demasiado a la pasantía por un Ministerio. Pero, en realidad, esa ha sido casi la única experiencia cercana a la censura que he tenido en mi vida profesional. Por fortuna he formado parte de equipos en los cuales la consigna era retarnos, desafiarnos unos a otros y no tener intocables. 

     Por supuesto, siendo totalmente honesta, en los últimos años si ha habido un tipo de silencio forzoso que he experimentado casi como si me quemaran la piel. El de la desaparición de revistas y medios impresos críticos en los cuales los freelancers -como yo- teníamos el espacio para contar historias a fuego lento y sin la premura del diarismo. Ha sido tan duro que hay historias sin contar que casi me duelen, historias que se perdieron en mi propio conformismo y falta de audacia. Eso es innegable.

      Pero, en algunos casos, mi blog sirvió para rescatarme de la frustración de no poder contar estas historias. Siempre me lo planteé como un espacio libre y una suerte de bitácora personal que no escapase a mi visión periodística. Creo que he sido fiel a esa premisa.  

     Por eso, la remota posibilidad de que Google o cualquier autoridad cerrase mi blog me resulta impensable. 

     Mi memoria es caprichosa, necesito colgar en alguna cuerda virtual emociones, sensaciones, recuerdos que, de otra forma -y a falta de testigos-, se escurrirían sin remedio en mi cerebro.  Sin mi blog, perdería vivencias que sólo están guardadas en este formato digital. No perdería mi identidad, es cierto, pero habría agujeros enormes en mi biografía. 

     Y en ello me hizo pensar la situación de Arlette Montilla y su blog LetrasTiradas que fue bloqueado por Google bajo la acusación de haber colgado "contenido inapropiado". Más allá del doble discurso entre la defensa de la libertad de expresión y democratización de la comunicación que sustenta al social media y sus políticas puritanas y moralistas con respecto al arte, creo que lo peor de esa visión miope de algunas plataformas digitales, es la pérdida del tesoro privado que constituye un blog personal. Y, más aún, silenciar visiones y posturas que hacen avanzar al mundo al cuestionar los fundamentalismos de cualquier índole y aportar -y mostrar- tendencias y visiones alternativas, distintas al mainstream y al status quo.

     Aún peor: en un país donde el control comunicacional por parte del gobierno es tan férreo, este tipo de políticas causan un daño significativo al ejercicio de las libertades individuales que el social media, internet y la red global tienen como bandera. Es cierto que todos aquellos individuos -artistas, fotógrafos, escritores, etc.- que han osado cruzar la línea de esa moral pacata a nivel mundial han sido censurados por Google, por Facebook, por Instagram. Pero eso sólo lo hace más repudiable y es más grave en un país como Venezuela donde nuestras libertades civiles e individuales han sido cercenadas a consciencia en los últimos años.

     En síntesis, creo que Google, Facebook, Instagram y otras plataformas digitales necesitan replantearse su naturaleza y cómo afectan sus políticas a sus usuarios. Comprender que su esencia son sus usuarios y que el fundamentalismo moralista es tan dañino como el religioso o el político.  

     En lo que a mi respecta, parece que vuelvo a escribir en esta mi bitácora personal. Ahora con ganas de colgar algún "contenido inapropiado" sólo por molestar...

martes, 23 de julio de 2013

República Forajida. País de Testaferros

            "Yo voy a ser como Diosdado. Ese si es un tipo exitoso. Ese es el Donald Trump de Venezuela". Risa generalizada y uno contesta: "Más bien el Pablo Escobar de Venezuela. Todo el mundo sabe lo que está haciendo pero nadie lo toca. Sale cara e` tabla en la Asamblea y en la televisión". "Claro -replica el primero- ¿o es que tú te vas a quedar pobre cuando ves a los demás robando?" Y de allí parte una disertación un poco errática acerca del éxito y cómo lograrlo y, pocos minutos después, acerca de La China -novia de uno de los presentes- y su falta de ambición. En ese punto dejo de prestar atención. No por nada, básicamente porque no conozco a La China...Pero esa conversación entre tres jóvenes de escasos 25 años me deja una incomodidad en el cuerpo y en el alma.

            Tal vez esa incomodidad se disiparía sin consecuencias si no leyese periódicos ni escuchase noticieros. Si me declarase en vacaciones y me fuese a Coche, por ejemplo. El problema es que tengo la mala costumbre de cuestionar y para cuestionar tienes que estar informado. Y es allí donde la caída de 20 % en las reservas internacionales o las denuncias de Américo de Grazia le arruinan el café a uno. En Guayana existe el Cartel del hierro, el cartel de la cabilla, el cartel del aluminio y el cartel del oro. Eso, sin entrar a explorar la existencia o no de los tradicionales narcocarteles. Todo esto, por cortesía de la amable presencia e impune maniobra de los testaferros de la ya no tan nueva élite nacional: la revolucionaria.

            Guayana no es un caso aislado. Ojalá. Guayana es un microcosmos del macrocosmos de corrupción en el cual se ha convertido todo el país. Y si, es cierto, no hay instituciones que controlen la voracidad de quienes detentan cargos de poder. No hay quien ponga coto al descaro de quienes heredan La Casona y cuelgan fotos en Instagram. No hay una Ley de Acceso a la Información que obligue a los funcionarios públicos a declarar su patrimonio antes de juramentarse. No hay controles. Pero tampoco hay una brújula moral. 

         Es imposible ignorar que, de algún modo, nos hemos convertido en una sociedad de cómplices. Sin quererlo, claro. La avalancha de escándalos es tal que la capacidad de asombro del ciudadano se ha convertido en un bien escaso. Pero la capacidad de reacción también. Y la indignación no pasa de ser una mueca, un disgusto privado. Por omisión o por cansancio hemos optado por encogernos de hombros y todos sabemos los nombres de los testaferros y de los delincuentes. Todos sabemos quiénes están dilapidando el país, quiénes nos han convertido en una República Forajida. Todos sabemos cuáles fortunas son mal habidas y quién tiene un doble o un triple discurso. Todos sabemos que la nueva aristocracia, la nueva gente de abolengo, los nuevos 12 apòstoles se apellidan Flores, Chávez, Cabello, Ramírez y Rangel, por ejemplo. 

        Y no hacemos nada al respecto. 
  
        Y esa parálisis nos vuelve cómplices, nos vuelve co-testaferros.
             
       "¿Te vas a quedar pobre si todos están robando?". La frase regresa feroz, punzante...Y me quedo pensando que no parece lejano el día en que escuche a algún niño en la calle decirle a su madre: 
                                 "mami, cuando sea grande, yo quiero ser testaferro".



lunes, 6 de febrero de 2012

Títulos

Lo superé.

Dejó de importarme.

Ahora no sé si debo empezar a preocuparme porque ya no me importa o si es una situación irreversible y tendré que vivir con este desparpajo el resto de mis días...

Desde hace algunos años comenzaron a llamarme señora en la calle. El empaquetador en el supermercado, el vigilante en el banco, el vendedor de celulares todos llegaron a la misma conclusión simultáneamente, el título que mejor le iba a esta mujer que tenían enfrente era el de señora.

Y si. Durante años me enfureció. A veces incluso hasta me avergonzó. Y es que a ese culto a la juventud que tenemos en nuestras sociedades sólo lo supera el obsesivo culto a la belleza según los parámetros de los medios.

Cada vez que lo escuchaba casi contorsionaba mi cuerpo como quien esquiva una bala. Me rebelaba interna y externamente: "pero si yo no tengo hijos, ni marido, ni siquiera he llegado a "cierta edad"..." Nada, el empaquetador, el vigilante y el vendedor ignoraban con determinación mis denodados esfuerzos por rechazar el título.

Y es que cuando te dicen señora es como si te asexuaran, te invisibilizaran y, encima, te decretasen que ya nunca más podrás bailar como loca en un concierto o comprender lo que sucede en la vida de las nuevas generaciones de las cuales se supone que tú sólo podrías ser la madre.

Como si, de repente, dejases de ser mujer. Aún peor, asumiendo que lo de ser mujer tiene una fecha de expiración. Y es que, desde mi punto de vista, el empaquetador, el vigilante y el vendedor tienen una visión miope y super reduccionista de la infinidad de versiones de mujer que existen en el mundo y todo lo que no encuadre bajo la etiqueta de mamita es, definitivamente, señora.

Pero en mi muda batalla contra esa estrechez mental y esa tiranía y control social del entorno, yo llegué a la conclusión de que ahora, en el siglo XXI, al borde del Apocalípsis y la Profecía Maya, una mujer que supera los 40 años no es una señora -o al menos no tiene que serlo si no lo desea. No bajo ese criterio tan limitante-. No. Para mi es "una tipa que sabe muchas cosas". Y ese es el título que me gusta. Y esa es la definición que ahora le doy a la palabra señora.

Así que Ok, disparen, diganme se-ño-ra cuantas veces quieran.

Eso si, con el término doña no he hecho aún las paces. Al que se atreva a proferirlo, lo muerdo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Osama Bin Laden o la otra teoría

Desde hace horas me siento mal, Culpable. Ingrata. ¿Cómo es posible que después de que el gobierno de Obama elimine al peor villano de la Historia todavía tenga yo (y millones de personas más alrededor del globo) la osadía de dudar la veracidad de la noticia?

¿Cómo se me ocurre pensar que todo puede ser una patraña y que Osama Bin Laden no está muerto?

¿Cómo puede extrañarme que me pidan que crea en el asesinato-sin-cuerpo de Bin Laden como en un acto de fe?

¿Cómo, incluso, se me ocurre cuestionar la legalidad y moralidad de la ejecución sumaria de un terrorista que también tenía derecho a ser juzgado por sus crímenes?

¿Cómo puedo temer que este sea el equivalente a la aplicación de la pena de muerte bajo la mirada cómplice de todo el planeta?

Y encima sospechar de las fotos de muerte por photoshop en contraposición a la versión del "entierro" en el mar...

¿Y cómo puedo tener el cinismo de pensar que entre la Boda Real, la sospechosamente acelerada beatificación de Juan Pablo II y la ejecución del hombre más buscado de la Tierra, esto parece el guión de una película de Hollywood?

En fin que torturándome con todas estas dudas y autocuestionamientos en mente dí con la verdad.

Si. Sorprendente lo sé, pero es que cuando me afano puedo ser muy aguda, perceptiva...Ya sé qué fue lo que pasó.

La pobre gente de la CIA que llevaba 8 meses indignada observando que Osama vivía en una mansión y no en una cueva como Saddam Hussein, encontró hace varios días cómo vulnerar el bunker, entró y exterminó al peor enemigo de la humanidad. Good for them!

El problema es que al día siguiente era la boda de los ahora Duques de Cambridge. No podían robarle el show a Kate Middleton. We can NOT steal her thunder!

Y después venía la beatificación de Juan Pablo II, la mayor operación de Relaciones Públicas del Vaticano en los últimos años. Tampoco podían estropear un acto de reunificación cristiana semejante y, mucho menos por un terrorista islámico. Eso sería un absurdo.

En agradecimiento y tal como lo dijo Alan García, Karol Wojtila hizo su PRIMER milagro como beato: ¡Aniquilar a Bin Laden!

Claro que hasta el Papa peregrino necesita un poco de ayuda humana para lograr algo TAN grande. Y allí fue donde falló todo, pues -cansados de esperar- los encargados de la operación decidieron llevarse el cuerpo ya muy descompuesto a Estados Unidos pero en medio de una turbulencia se les cayó al mar y, bueno, ya saben los tiburones, las pirañas, la palometa peluda...

Lo dicho: la muerte de Bin Laden fue un milagro y como tal no se debe jurungar más.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Maratón


Dada la proximidad de la aprobación de la que denominan Ley "Ramiro Valdés" y que pretende regular los contenidos de correos electrónicos, mensajes de texto, webs, twitter y, por supuesto, blogs decidí anticiparme al gobierno y darle una estocada a los sistemas de inteligencia nacionales.

Si, es cierto, en detrimento propio, ya que he tenido que molestarme in advance. Pero, bueno, toda estrategia tiene sus costos.

Así que aqui les va:

Maratón de improperios previos a la megacensura y megacontrol que caerá sobre internet en Venezuela cuando aprueben la Resorte Reloaded:

Este gobierno es: X°!"#$%&/"#$%!"#(/&%$!"#$%&!!!!!

El Presidente de la República Bolivariana es un /&())%$#"!"#$%&//()=#$"!!!!!"

Estoy hasta los #$#%#$& de los magistrados del TSJ son unos /""# ((/&%$#$#"#%$!!!!!!

La Revolución no es más que %$#"=)(/&%$%$#$%&/&!!!!!!

y al que pretenda decirme que no tengo razón pues le digo que no es más que un !!!!!#$#$#$%&%&%#$#!"=?)!!!!!

Bien, ahora me siento satisfecha y un tanto más aliviada.

Creo que podré aguantar la nueva Ley RESORTE por al menos una semana.

Ya después, veré.

martes, 23 de noviembre de 2010

ACTO DE HUMILDAD

La verdad es que a mi también me molestaría.

Me sentiría increíblemente incómoda si cualquier bicho de uña quisiese sacar beneficio de mi enorme carisma y mi iluminada sabiduría. Sentiría que me están vampirizando.

De sólo imaginarme que algún advenedizo quisiese usar mi nombre o mi rostro para ganarse el afecto de aquellos que me quieren, me recorre un escalofrío realmente desagradable.

Por eso comprendo al Presidente. Tiene razón. Ya basta de explotación.

E, incluso, creo que se trata de un acto público de contrición y humildad, "No soy más que una brizna de paja en el viento"...ese parece ser el mensaje del líder de la Revolución Bolivariana en su decreto número 7836 publicado en la Gaceta Oficial número 39.556 y que tiene rango, valor y fuerza de Ley orgánica prohibiendo el uso de su nombre sin previa autorización.

Y si encima se va a reactivar el tan deprimido segmento de las vallas publicitarias, pues aún mejor. Después de todo con alguien habrá que sustituir todas esas imágenes del presidente a lo largo y ancho del país.

Me pregunto con quién...con Bolívar mismo? con el Ché? con Batman? (Se imaginan a Batman con franela roja?)

Además que creo que pensó a futuro y trató de evitar el caos de caer en los ríos metafísicos de Cortazar y Kafka.

¿Por qué? Simple.

Es de dominio público que el líder nacional está rodeado de adulantes y aplaudidores de oficio. Y si estos adulantes siguen nombrando calles, plazas, pueblos, institutos, universidades y hasta niños no sería esto en pocos años casi una pesadilla de ciencia ficción?

Lo curioso es que creo que extrañaré todas esas vallas de l Presidente abrazando niños, abuelitas, gobernadores o hasta comiendo arepas. Ya formaban parte del paisaje socialista nacional.

Y no. No creo que lo esté haciendo para deslindarse de la pésima gestión de algunos de los fotografiados o para evitar la verguenza de estar asociado a obras públicas que sólo tienen la primera piedra...

Creo que genuinamente está harto de ver su cara en todas partes. En un arranque de lucidez ha comprendido que sólo Dios tiene el don de la ubicuidad y que sólo Él sabe usarlo....

lunes, 30 de agosto de 2010

HAMBRE DE HEROES

Franklin Brito, ese hombre de espíritu inquebrantable, indomable, personificación de una lucha justa y ética, murió esperando por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

El presidente nunca llegó.

Nunca dió la cara por un caso que a todas luces era una injusticia flagrante.

El corazón duele de nuevo.

Tanto como el 11 de abril, tanto como todas las veces que el Presidente nos ha dejado esperando por justicia...

Franklin Brito muere como un símbolo del espíritu inquebrantable de quienes creemos en la justicia, como símbolo de los mejores hombres de un país, esos que se están yendo aceleradamente, dejándonos en las manos el testigo para un relevo que se percibe intenso y comprometido, una carrera en la que necesitamos contar con los mejores hombres, los espíritus más nobles de lado y lado.

El Presidente nunca llegó. También nosotros dejamos un poco solos a la familia Brito en su lucha contra fuerzas mucho más reales que aquellos molinos de viento.

Murió deteriorado tras una larga huelga de hambre..y hambre es la que nos deja, hambre de justicia y nobleza. Y hambre de reconciliación nacional, cuando se pueda.

Y hambre de hombres buenos, de héroes, por qué no?

Pero la luz de ese señor, que murió casi anciano y famélico en sus 49 años, queda intacta para iluminar al corazón de los venezolanos como nación.

Rezo porque logremos verla como un faro poderoso y aprovechemos su guía, porque por el alma de este hombre valiente ye irreductible no creo que haga demasiada falta que eleve oración alguna.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Espero que Cristo venga!

Ustedes me disculpan (quienes quiera que implique ese ustedes), pero yo estoy absolutamente confundida: primero Uribe lanza un PSuV nuevo en Cancùn: "Presidente Sea (un) Varòn" y luego Henri Falcòn dice que no hace falta el PSUV sino que hace falta el que vendrà". ¿A què se refiere? ¿A quien se refiere? ¿Al Mesìas? ¿A aquel graffitti de que Cristo viene y viene arrecho? ¿O A Jesucristo Superestrella de estreno en Caracas por estos dìas? O a un ardid del propio PSUV que quiere que la oposiciòn piense que està implosionando y se confìe?

Y mientras uno espera que Cristo venga y venga arrecho, al Papa no se le ocurre nada mejor que decirnos que "salgamos de la esclavitud del dinero". Y uno se pregunta (-si, uno, o sea, yo-) ¿de què dinero estamos hablando? (si, mis cuentas estàn en seria mengua) y de què esclavitud? Porque muy lindo desde el Vaticano el Papa habla de esclavitud, pero no menciona la muerte de Orlando Zapata Tamayo, disidente cubano, tras 86 dìas de huelga de hambre. Y no excomulga a la Uniòn Europea que, muy "polìticamente correcta", como siempre, "lamenta" su muerte. Tampoco habla el Papa de las persecuciones a la disidencia en Iràn o de los asesinatos de gays en Uganda y en Irak, ni de los presos polìticos o comunes en Venezuela y Latinoamèrica.

Y peor aùn, porque en mi mente resulta inevitable el paralelismo con Franklin Brito en Venezuela, que ya ni sè si comió, si lo sacaron del Hospital Militar o què?

Y mientras Uribe y nuestro Presidente montan el show en Cancùn, America Latina no dice nada al respecto de una persona que muriò por sus ideas, Que de seguro, por supuesto, no es la ùnica que muriò ayer por defender sus convicciones, porque apuesto que muchas màs murieron anònimamente en varios puntos del planeta.

Y entonces uno, (-o sea, yo-), vuelve a preguntarse pero es que de verdad la Revoluciòn, la idea de un mundo mejor, las convicciones polìticas sean de derecha, de izquierda, de centro o de lo que quieras, ¿valen màs que cualquier vida de un ser humano? ¿Es que realmente todavìa no hemos aprendido nada sobre los ismos y sus efecto en la humanidad y su historia?

¿Ven que estoy muy confundida hoy? ¿Ven que desvarìo? Que paso de un tema a otro como cualquier ciudadano global que se precie y se encuentre, indefenso, bombardeado ante todas las historias de injusticias y absurdos que tienen lugar en este pequeño planeta...

Creo, sinceramente, que lo que necesito, verdaderamente, es que Cristo de una vez venga y que, de verdad, venga arrecho!

Pero, eso si, que no venga como fanàtico de la Iglesia del Bendito Apocalipsis o de la Santa Taza Voladora porque, entonces, asì, no sirve de nada...

miércoles, 27 de enero de 2010

Interrogantes

Yo sòlo me pregunto dònde esta la oposiciòn* cuando los jòvenes venezolanos se lanzan a defender el paìs y respiran gas lacrimògeno y balas por manifestar sus convicciones?

De veras son tan irresponsables como para dejar en manos de los chamos la protesta, pacìfica pero firme, ante la pèrdida de derechos ciudadanos polìticos, civiles y hasta bàsicos?

Y el resto de los venezolanos, en serio somos tan irresponsables como para exponer a nuestra generaciòn de relevo como si fuesen mera carne de cañòn?





Leàse: dirigentes polìticos de la supuesta unidad.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El otro Presidente

Deliberadamente y haciendo un ejercicio casi zen, tengo por norma no caer en el monotema nacional. Es decir, procuro no hablar del Comandante en Jefe.

Digo mantras, hago ommmmm, cuento hasta 900 al derecho y al revés y, cuando no lo logro, me rocío un poco de agua bendita para espantar a mis demonios.

Hoy no puedo.

Tengo que decir algo.

Chávez en Copenhagen...wao!

Debo confesar que, como me hallaba en plena tercera fase de la elaboración del nacimiento, me tomó un poco desprevenida.

En medio del burrito, las ovejas, los pastorcitos y un montón de escarcha dorada, me dejé llevar por una sensación, -por qué no reconocerlo-, de cierto orgullo nacional. Después de todo y màs allá de cualquier consideración política, ideològica o hasta emocional, un venezolano estaba hablando ante un foro internacional de altìsima relevancia.

Y, mejor aún, estaba siendo escuchado.

Puse a un lado las lucecitas y la pega y me asomé a la televisión para corroborar que estaba leyendo el discurso.

Si. Sin duda, estaba leyendo. Rarísimo.

Y estaba elegantìsimo en un traje que, si no es de Scutaro, es innegablemente de altìsima factura.

Como digo, me tomó totalmente con la guardia baja y algunas partes del discurso, si bien no me gustaron, tampoco me disgustaron. Extrañamente, tuvo una cierta capacidad de sìntesis (supongo que obligada) y algunas de las cosas que leyó tuvieron mucho sentido para mi.

Casi parecìa que sabía de impacto ambiental, de cambio climático, de capa de ozono, de metas del milenio...

Cifras, datos, estadìsticas...7 por ciento de los habitantes del planeta producen 50 pr ciento de las emisiones de gases...50 por ciento de los habitantes del mismo planeta producen apenas 7 por ciento de esas mismas emisiones de gases...

Wao!

Volví a tomar el fieltro azul lleno de nubecitas y estrellas en mis manos y de repente comprendí.

Un fogonazo de sabidurìa popular me hizo despertar del embobamiento mediático del líder de la Revolución y recordé aquello que, insistentemente, me decìa mi Tía Nena refiriéndose a uno de mis tìos más malandros: "ése, ése es luz para la calle y oscuridad para la casa!"

Y entendì todo.

Con traje de firma, corbata roja y estampa impecable; con un discurso corto, leìdo y enfocado en un sòlo tema; sin gritos destemplados en contra de nadie y sin el ceño fruncido y tiránico de sus ademanes militares, ese no es el Presidente que conozco.

El de Copenhagen es un Presidente que sabe de cambio climàtico, que se preocupa por el ambiente, que tiene su casa en orden y que tiene todo el derecho de ir a reclamarle a los paìses ricos sus abusos en contra de los paìses pobres.

El de Copenhagen es un Presidente hasta creyente que menciona la cita bíblica del camello y el ojo de la aguja y el rico que no podrà jamás entrar al Reino de los Cielos

Si yo fuese uno de esos alemanes o daneses que han sido detenidos por la policìa a las afueras de la reuniòn mundial por el cambio climático estarìa absolutamente deslumbrada por esa luz potentìsima que acusa al capitalismo de destruir al planeta. Le creerìa cuando hace suya aquella consigna de "no cambiemos el clima, cambiemos el sistema".

Pero he allì el problema, precisamente allì: soy venezolanìsima. Habito en este magnìfico paìs y sé que apenas traspasa el umbral de la puerta de casa, el Comandante lo que aporta es "oscuridad para la casa". Literalmente, además. (Imposible, por cierto, no pensar que resulta casi cìnica la mención en ese comedido discurso del deslave del Avila y la tragedia de Vargas justo cuando, a 10 años, no se ha implementado ningùn plan que evite un nuevo desastre).

Pero en aras de la conciliación se me ocurre que tengo la soluciòn para el problema.

Es tan sencillo que casi me asombra no haberlo pensado antes.

Si es un asunto de "luz para la calle y oscuridad para la casa" lo ùnico que tenemos que hacer es no dejarlo entrar a la casa. Punto.

Asì no muta hacia la oscuridad.

O sea, la verdad es que a mi el Presidente que dió ese semipulido discurso desde Copenhagen me gusta más, me parece que ese señor podrìa hasta hacerlo bien ....desde luego me convence màs que ese militar gritòn vestido de rojo que pide café y le da òrdenes a un montón de franelas rojas que aplauden y se ríen de cualquier babiecada.

Seguro habrà quién analice muy brillante y exhaustivamente el discurso de Copenhagen. Lo leerè.

Lo ùnico que sé es que casi se me cayó el cielo del nacimiento encima cuando el Comandante de Copenhagen comenzó a parafrasear aquello de "si la naturaleza se opone lucharemos contra ella"..y es que me aterró el contrasentido, pero, peor aún, me trajo malos recuerdos de cuando la pronunció por aquellos dias de deslave.


El nacimiento? Tendrà que esperar a que esté de humor para la cuarta fase. Primero debo recuperarme de los efectos que dejò en mi ese Manual del Cinismo leìdo por el otro Presidente desde Copenhagen.

domingo, 13 de diciembre de 2009

ESE DEMENTE QUE TENGO ENFRENTE

Por primera vez en bastante tiempo estoy TOTALMENTE de acuerdo con una decisiòn gubernamental. El Gobierno Revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela tiene razón: Franklin Brito está loco!

No sé si estaba loco antes de comenzar su huelga de hambre hace más de 5 meses. La verdad, no lo sé. Me perdí el comienzo de esta historia. La primera vez que lo vi en televisiòn pensé que era un hare krishna. Parecía estar sentado en posiciòn de flor de loto con el torso desnudo. Tenía una mirada de iluminado que asustaba y no paraba de hablar de un montòn de temas técnicos y jurìdicos que no logré entender. Allì atisbé un asomo de insanìa mental. El que se asoma imponente cuando alguien està tan determinado a lograr un objetivo que ya no tiene nada que perder: El punto de no retorno.

Aún así, creo que no fue en todos esos meses cuando enloqueció, ni siquiera cuando le arrebataron sus tierras con toda la tradición legal y la titularidad que se remonta al siglo XIX o cuando su condición fisiológica se deterioró a niveles tan preocupantes que el INTI, a riesgo de que se diese en el paìs la primera muerte por huelga de hambre, se desperezó y se apuró a hacer promesas de medianoche de devolverle su patrimonio.

No.

Creo que Franklin Brito enloqueció cuando, tal vez por un microsegundo, se dignó a creer en la promesa de Cilia Flores y del INTI. Allí si perdió la cordura por completo -así fuera por un brevìsimo instante-. La recobró casi de inmediato cuando, tras leer el comunicado de prensa, sin valor legal alguno, se enteró de que el INTI no pensaba honrar su palabra de restituirle sus bienes.

Pero ya el daño estaba hecho, Brito había perdido la sanidad mental y eso demostró que es candidato perfecto para un estudio psiquiátrico en el Hospital Militar pues nadie, en su sano juicio, pone en riesgo su salud y la imagen de todo un gobierno socialista, a las puertas de la OEA, pensando que tiene ese derecho.

Còmo, si no, podrìa explicarse, no la temeraria testarudez de no ingerir alimentos, ni sueros, ni agua, sino su osadìa, rayana en la locura, de creer que tenìa derecho a ejercer su soberanìa personal en ejercicio de sus derechos humanos, civiles y polìticos.

Asì que, si, es razonable, ético y justificable llevarse a Franklin Brito en una camilla de manera violenta y llevarlo a revisión psiquiátrica para que ya su testaruda soberanía personal no pueda, por ley, seguir rehusándose a recibir tratamiento mèdico y alimentos.

El Gobierno Revolucionario de la Repùblica Bolivariana de Venezuela tiene razón: pretender ejercer el derecho a la soberanía personal, a la protesta contra el atropello, a cualquier tipo de reivindicación, es una verdadera locura. No es tolerable.

Lo que no sabía Franklin Brito era que le estaba abriendo al gobierno la posibilidad de hacer su aporte a la Psiquiatria, tal como, en su momento, lo han hecho los regìmenes chinos, soviéticos o alemanes, por decir algo. En una entrevista realizada a Natalia Gorbanevskaya, fundadora y editora jefe de la publicaciòn clandestina Chronicle of Current Events, quien pasò encerrada en el Hospital Mental Especializado de Kazàn de 1969 a 1972, Anna Politkovskaya registra: "Ya tenìan decidido diagnosticarme esquizofrenia. Habìan recibido òrdenes del KGB de enviarme a un hospital psiquiàtrico especializado para someterme a tratamiento obligatorio....Los psiquiatras opinaban que tener mis propias ideas, en vez de basarme en otras ajenas, significaba que debìa ser declarada loca". Politkovskaya asegura en "La rusia de Putin" que èste fue uno de los primeros casos de "represiòn psiquiàtrica" contra disidentes del règimen soviètico.

A lo mejor Franklin Brito tendrà tambièn ese dudoso honor. El honor de abrirle los ojos al gobierno ante el camino a seguir: todo aquel que diga que hay corrupciòn en la èlite bolivariana, que hay màs de un sicariato diario en Venezuela, que PDVSA tiene màs accidentes industriales que nunca o que no le gusta la fisonomìa del Comandante y se le ocurra gritar con fastidio: "ya no soporto ese demente que tengo enfrente!" està innegablemente LOCO!

Que empiecen a construir los psiquiàtricos, entonces, porque lo que viene es delirio colectiva y total!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Karim no conoce a Obama

Seis euros en el bolsillo, doce anos y una guerra que abandonar.

A Karim lo encontraron a punto de abordar un tren en Torino. Jovencisimo. Aterrorizado. "En casa no tengo a nadie. Mi familia està muerta".

No es el primero, ni serà el ùltimo. Ninos que huyen de la guerra, de cualquier guerra. Desplazados de su infancia, abandonados a una suerte incierta. "Aqui estoy de paso. Quiero llegar a Inglaterra. Ninguno me espera pero me las arreglaré. Me han dicho que en Londres hay muchos afghanos"

Karim llegò desde Grecia en un camiòn y en la parada de Limone Piamonte lo detectò la policia de fronteras a punto de abordar el tren Torino-Bologna. Le dieron de beber, de comer y quizàs ahora lo acojan en Italia. Una Italia que con Karim se muestra compasiva pero que, "con la faccia feroce", se niega tercamente a aceptar las diferencias. Una Italia que, por ejemplo, rechaza una ley a favor de la comunidad gay despenalizando, de facto, los ataques homofòbicos que, apenas el lunes en la noche, dejaron desangràndose a dos chicos en Roma. Culpables de ser gay, de ser diferentes. Violencia homofòbica cotidiana y, aùn asi, una Italia que es mucho mejor que el horror dejado en casa.


Y mientras Karim se armaba de valor para abandonar todos sus territorios conocidos, mientras se llenaba de coraje para abordar un tren y dejarlo todo, Barack Obama,- que enviò ya un refuerzo de 13 mil soldados a Afghanistàn como revelò el Washington Post hace algunos dias-, recibia el Premio Nobel de la Paz.

Supongo que Karim ni siquiera se enterò.

lunes, 20 de abril de 2009

Clase Media en negaciòn

Què difìcil es simplemente alegrarme y enorgullecerme hasta la mèdula por las ovaciones recibidas por Dudamel y la Orquesta Sinfònica Juvenil de Venezuela en Reino Unido y España. Imaginarme esos rizos rebeldes sacudirse, representando nuestra venezolanidad ante un montòn de britànicos emocionados que le dan a nuestros muchachos tratamiento de rock stars. O emocionarme porque fueron liberados 16 mil tortuguillos arrau en Santa Marìa del Orìnoco. Quisiera pero me siento tan irresponsable, tan ingenua...

Especialmente cuando a Jacqueline Farìas, la nueva Autoridad Unica del Distrito Metropolitano, se le ocurre decir que el dedo de Chàvez es el dedo del pueblo. O sea, el dedo de Dios. Y entonces me acuerdo de la Loca Luz Caraballo y de còmo se contaba los deditos de los pies y pienso que, què bueno serìa si a los ciudadanos pensantes y comprometidos, que aùn quedan, se les ocurriera, en un rapto de irracionalidad, usar ese otro dedo y mostrarselo al gobierno en expresiòn inequìvoca de rechazo al irrespeto al voto democràtico y popular. Ese dedo serìa mucho màs efectivo y, sin duda, mucho màs democràtico.

O cuando a Claudio Nazoa se le ocurre publicar (re-publicar?) en El Nacional un artìculo escrito en 2005, cuatro años atràs, en el cual ya decìa:"los que hoy persiguen seràn perseguidos; los que hoy jalan bola y sapean, mañana diràn que no sabìan còmo eran las cosas. Todavìa estamos a tiempo; lo primero es no ser indiferentes a los ataques que sufren otros; no se entreguen ni se desanimen; no se queden callados; no tengan miedo. Piensen que hemos tenido un paìs que ha cometido errores y que muchos sinverguenzas nos gobernaron, pero era un paìs donde cabìamos todos...Queda poco tiempo...pero queda. No nos caigamos a embustes, la cosa es difìcil pero todavìa se puede hacer algo. Volvamos a la calle con optimismo, fe y sin miedo, porque si no ¡todos perderemos todo!...hasta ellos cuando caigan en desgracia y ya no los necesiten".

Y Claudio, que normalmente nos hace reir y reconciliarnos con la glotonerìa de un buen pan de jamòn o nos manda a comer huevos con cara de desquiciado, nos obliga a tomar consciencia de la responsabilidad enorme que tiene la clase media venezolana en estos dìas. Sin animo paternalista, sin falsas autoimàgenes de superioridad, la clase media que se opone al regimen tiene ante si el deber, la responsabilidad històrica de comprometerse, de dejar de mirar hacia otro lado pensando que el socialismo del siglo XXI no le afectarà ni le quitarà ninguna de sus prerrogativas. Que ese es problema es de otros.

No puede seguir pensando que Antonio Ledezma puede (o debe) defender solo los votos que lo convirtieron en alcalde metropolitano o que cuando el lìder màximo de la Repùblica Bolivariana anuncia "te voy a borrar del mapa polìtico venezolano, desgraciado!" eso es sòlo problema de Manuel Rosales. No puede seguir ignorando la entrega de nuestro patrimonio a China o Rusia o Iràn, ni el drama de hacinamiento, pobreza y promiscuidad sexual que se vive en la mayorìa de los barrios venezolanos aunque le resulte tan ajeno.

La clase media venezolana que, evidentemente, ni es monolìtica ni monocolor, (y que cuenta con un significativo porcentaje que es revolucionario a sueldo y por contrato) tiene que crecer, madurar. Abandonar finalmente la adolescencia y ponerse a la altura de los acontecimientos. Ya lo dice Massimo Desiato, filòsofo y sociòlogo italiano, cuando avizora que la ùnica respuesta posible a la violencia y el terrorismo de Estado serà la violencia polìtica opositora. Desiato advierte ademàs "... la reforma constitucional incluye el problema del "enemigo interno". Ese ¿quièn es? La clase media". Subrayo: la clase media es el enemigo interno de la Revoluciòn Bolivariana y no se da por enterada. Sigue en negaciòn.

Para Desiato por la vìa democràtica no se puede lograr nada: "Tarde o temprano va a llegar la confrontaciòn, pero esa vìa es muy distinta si la comienza Chàvez o si la comienza la oposiciòn. Sòlo en ese momento la clase media va a reaccionar y ahì es donde la dirigencia opositora tiene que tener ya una organizaciòn para captar ese malestar..." Me recuerda a un amigo que me tropecè ayer en el Sambil: "Aqui vamos a tener que salir 500 mil a la calle a enfrentarnos con la Guardia Nacional y asumir que 'por lo menos 10 mil van a morir"...Y sigue: "el problema es que aqui la gente se cansò, ademàs aqui nadie saliò a defender a los empleados de PDVSA, ni a los militares que se restearon en la Plaza Altamira...por què van a salir entonces a defender a los comisarios o a Ledezma?"...

Se me ocurre una razòn groseramente obvia: porque ya deberìamos haber aprendido, (a fuerza de sangre y plomo, por cierto), que lo que le pasa a cualquier venezolano, me pasa a mi, nos pasa a todos.

Desafortunadamente, parece que somos bastante lentos para aprender, al menos en cuanto a solidaridad y cultura socio-polìtica elemental se refiere.

Lo que de verdad ya raya en la brutalidad es que el venezolano, de cualquier clase social y de cualquier color polìtico e, incluso, credo religioso, siga pidiendo un lìder, en lugar de comprender la necesidad de comprometerse como individuo y ciudadano y asumir la responsabilidad en la construcciòn y consecuciòn de los objetivos del colectivo. Adolecemos de una asombrosa incapacidad para aprender de la historia polìtica reciente.

Lo dicho, a veces resulta imposible no sentirse como Mafalda escuchando el noticiario en la radio. Es casi imposible reirse libremente sin sentir que, de algùn modo, se està traicionando la Patria. Pero es que pareciera que ya nos hemos reido demasiado de nosotros mismos. Pareciera que ya èstà bueno de hacer catarsis y que es hora de no seguir escurriendo el bulto. y es que cuando uno no està construyendo su sueño, se convierte en extra mal pagado del sueño de otro.

Y no es que mi preocupaciòn sea nueva u original, es que se nos està acabando el tiempo.

miércoles, 15 de abril de 2009

Clandestino

Breve. Muy breve.

Sòlo quiero dejar constancia de lo sorprendente que puede resultar el imaginarse a Manuel Rosales en la clandestinidad. Huyendo de la persecuciòn polìtica y tratando de salvaguardar su vida. Una carta leìda en tono casi èpico por Leopoldo Castillo casi resultarìa graciosa si no fuese porque refleja una intolerancia polìtica que amenaza con profundizarse y acelerarse en la Venezuela Bolivariana.

Mi primer contacto con la clandestinidad fue a travès de las historias de mi padre, Ròmulo Ledezma, huyendo de los esbirros de la Seguridad Nacional que lo buscaban por izquierdista y alborotador. Por ser miembro de la FCU de la Universidad Central de Venezuela y uno de los fundadores del MIR. Por eso, en mi mente clandestinidad equivale a dictadura.

Aunque tambièn en los sesenta hubo mucha clandestinidad guerrillera. Eran los democràticos tiempos de Ròmulo Betancourt y de Rafael Caldera. Si no lo recuerdan, preguntenle a Douglas Bravo y al Flaco Francisco Prada e, incluso, al mismo Teodoro Petkoff y a Alì Rodrìguez.

Ya màs recientemente, la palabra clandestinidad adquiriò un nuevo significado para mi cuando El Cuervo, General Felipe Rodrìguez, hoy preso en Ramo Verde, creò los CDL, un movimiento compuesto por cèlulas cuyos integrantes no se conocìan entre si y que se activaban en momentos de emergencia. Tiempos de guarimba. Vasco da Costa y Dulce Bravo, asì cmo Abdel Naime, dejaron sus testimonios de persecuciòn y tortura en mi grabadora encendida.

Pero, Manuel Rosales? El ex-gobernador de Zulia, ex-candidato de la unidad? No cuadra para nada en la imagen de un militar en disidencia, ni de un guerrillero en la montaña...Sin duda, algo muy grave està pasando en este paìs cuando Manuel Rosales tiene que enviarnos cartas desde algùn lugar secreto...

Rosales=clandestino.

martes, 7 de abril de 2009

Justicia Sin Verguenza

Esos si serìan treinta años que hacen honor a la justicia. Sin espacio para la verguenza: Alberto Fujimori es culpable.

Asi concluye el juicio de 484 dìas con una "certeza razonable" de que el ex-presidente peruano es culpable en los casos de la Matanza de la Cantuta y de Barrios Altos y los secuestros del periodista Gustavo Gorriti, quien fue objeto de una persecuciòn implacable durante su gestiòn, y del empresario Samuel Dyer.

El juez Cesar Martin leyò la sentencia serio, severo. La condena es por violaciòn a los derechos humanos y el ex-presidente enfrenta la posibilidad de una condena de treinta años. Treinta años que si tienen justificaciòn.

Quizàs la jueza Marjorie Calderòn haya estado prestando atenciòn.

Cruzo los dedos.

sábado, 4 de abril de 2009

Treinta Años

Fue como un corrientazo. Una sacudida de todos los voltios imaginables. Ella dijo lo impensable, lo que nadie se atreve a decir, lo que jamàs se me ocurrirìa decir y, aùn en medio de la reacciòn fìsica y emocional que me produjo, la entiendo. La hija de Henry Vivas dijo: "me da verguenza ser venezolana". Y sentì como si me hubiera insultado, como si me hubiera dado un puñetazo en la cara.

Se me alborotò tanta Alma Llanera, tanto Florentino y El Diablo y todas las tonadas de Simòn Dìaz. La bravura del Orìnoco y el orgullo de nuestra identidad se me volviò un incòmodo nudo en la garganta. Sin tricolor ni pròceres de por medio me pareciò casi inùtil toda la gesta libertadora, el 23 de Enero de 1958 y el juicio en contra de Carlos Andrès Pèrez...

¿Què està pasando en nuestro paìs que tan siquiera un solo venezolano encuentra razones valederas como para sentirse avergonzado de pertenecer a esta tierra? Y ¿què estamos haciendo el resto para impedir que esa ola de verguenza justificada se extienda como una epidemia?

Afortunadamente, habìa algo de inocencia en la desesperaciòn de la madre de Erasmo Bolìvar al enumerar la lista de militares fieles al regimen que son sus primos hermanos. Habìa un mucho de fe indignada al hablar de las bendiciones que la Sra. Vicenta, su madre y abuela de Erasmo Josè, envìa diariamente al Ejecutivo Nacional. Extrañamente, esa casi arquetìpica mujer y madre venezolana, resteada y humilde, de puro corazòn, me brindò cierto consuelo. Si ella tiene, al menos, una gota de esperanza los demàs estamos obligados a tenerla. No logrè dejar de pensar en ella, en su rabia digna, en lo traicionada que se siente. ¿Se sentirà tambièn ella avergonzada?

Puro grito, puro dolor, pura impotencia era la tìa de Erasmo Bolìvar, "jubilada, no depurada" de la Polìcìa Metropolitana, tras 28 años de servicio. Tampoco sale de mi mente. Ni ella, ni Yajaira Forero que, aplomada, ecuànime, le reclamò al paìs que deje de mirar hacia otro lado, que deje la evasiòn y la fiesta y que afronte que estamos en dictadura. Un llamado a la madurez en un paìs de adolescentes.

Del otro lado, estaba Roxana Rodrìguez, ex guerrillera de Punto Cero y ex torturada de Posada Carriles y Henry Lòpez Sisco, sobreviviente de la Masacre de Yumare, seria, asegurando que este es un primer paso hacia una justicia de los olvidados. No habìa verguenza allì. Habìa una cierta dureza de quien ha esperado reivindicaciones durante demasiado tiempo y està dispuesta a aceptarlas asì vengan teñidas de dudas razonables. Y Yesenia Puente, lìder de la Asociaciòn de Vìctimas del 11 de abril, asegurando que nadie estaba celebrando pero que se habìa hecho justicia con las vìctimas y las familias de las vìctimas.

La furia era contra Marjorie Calderòn, la jueza a cargo de dictar la sentencia, quien, apuesto, no sintiò verguenza alguna al condenar a treinta años de prisiòn no sòlo a los comisarios y policìas metropolitanos, sino a sus familias. Porque la sentencia castiga por igual a ambos.

Me niego a aceptar que hemos de conformarnos pasivamente con sentir verguenza. Me niego a sentir verguenza. Punto. Prefiero optar por creer que todavìa estamos a tiempo de salvar al paìs de fracturas irreparables y que hay espacio para las reconciliaciones, reparaciones y la verdadera justicia.
Quiero seguir creyendo que Florentino siempre le gana al Diablo.

martes, 17 de marzo de 2009

El Aplauso

Nunca vi el aplauso va por dentro, ese monòlogo que le ha dado tanta satisfacciòn a Mimì Lazo y a Mònica Montañès. Lo confieso. de verdad, nunca me atrajo demasiado. Mea culpa.

Hoy, sin embargo, no puedo dejar de pensar en esa frase: "el aplauso va por dentro"...No, en este paìs, en esta Repùblica Bolivariana de Venezuela, el aplauso no va por dentro, el aplauso, por el contrario, se hace cada vez màs estruendoso e impune. Cada vez màs còmplice, cada vez màs culpable.

Pienso que si es cierto que la historia absuelve y que Fidel confia en esa premisa, no puede ser cierto que la Historia, con mayùsculas, vaya a .olvidar a esa masa de aplaudidores oficiales por excelencia que ante cada idiotez y abuso del poder Ejecutivo y militar baten sus manos cual focas en Disneylandia (con perdòn de las focas que no tienen culpa alguna).

Venden el oro del Banco Central de Venezuela para cubrir gasto pùblico. Aplausos. Toman militarmente puertos y aeropuertos. Aplausos. Ofrecen La Orchila como base militar rusa. Aplausos. Entregan la Faja del Orìnoco con sus reservas probadas de 235 millardos de barriles de petròleo. Aplausos. Violan la Constituciòn Nacional. Aplausos.

Es una orgìa ovacional (valga el tèrmino). Parece que hubièsemos entrado en una fiebre colectiva de adoraciòn por el lìder.

Y la oposiciòn, disidencia o alternativa democràtica, como prefieran llamarla, tambièn se deja seducir por el aplauso. Dame mis quince minutos de fama. Aplausos. Grito que no vas a poder con el Zulia. Aplausos. Media hora menos de cola en la Panamericana. Aplausos. Salimos en Alò ciudadano. Aplausos.

Y no dejo de preguntarme cuàndo nos tocarà el turno de aplaudirnos a nosotros mismos, al ciudadano comùn, a usted y a mi. Empiezo a creer que cada vez que logramos pagar la exorbitante suma que cuesta el mercado mensual y la incomprable canasta bàsica, debemos aplaudirnos. Cada noche que llegamos a casa sanos y salvos. Aplausos. Cada vez que pagamos tarjeta de crèdito y servicios pùblicos. Aplausos.

Pero, cuando por fin dejemos de pedir lideres y comprendamos que los logros màs sabrosos son los pequeños exitos que obtenemos en equipo, como comunidades, cooperativas y asambleas de ciudadanos, allì si vendràn los verdaderamente merecidos aplausos.

Asi que, ademàs de sugerir la, ciertamente descabellada, posibilidad de incluir el aplauso como delito penal, se me ocurre tambièn que hagamos una suerte de dieta de aplausos. Aplaudir solo cuando sea estrictamente justificado, cuando la aprobaciòn y alegria que mueve al acto venga desde las entrañas.

O sea, que el aplauso no va por dentro sino que el aplauso, para que tenga algun valor, tiene que venir de adentro, como un acto volitivo real, como una necesidad del espìritu y no como un reflejo complaciente.

Asi que a pensarlo mejor antes de dejar a sus manos, nuestras manos, entrar en esa euforia colectiva del aplauso, pues màs de un crimen se ha cometido por la màs ingenua negligencia.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La Rebeliòn Imposible

Siglos despuès y tras una serie de desaciertos tecnològicos, los monjes tibetanos me mueven a escribir una nota que tiene que ser breve.
No es extraño, las rebeliones, por lo general, enfrentan a un todopoderoso opresor y a una minorìa que, invariablemente, està desvàlida y que solo cuenta con su convicciòn y su valor. Tibet no escapa a la regla. La matanza de monjes tibetanos y la persecuciòn china tiene ya demasiados años y demasiados testigos de piedra. Esta es una rebelìòn imposible, sin duda, no hay equilibrio de fuerzas posible y, sin embargo, los monjes, tercos, insisten en reivindicar sus derechos.
Hoy se cumplen cincuenta años de esta rebeliòn de monjes invisibles. Invisibles para los poderosos que prefieren seguir haciendo negocios con una China que se niega a respetar la autonomìa no sòlo territorial sino espiritual y religiosa del Tibet. Invisibles para los medios de comunicaciòn internacional que, hasta que no ven sangre, no se ocupan del tema. Invisibles para una gran porciòn del planeta. Pero muy visibles para una serie de organizaciones esparcidas por el planeta que persiguieron la antorcha olìmpica con el ùnico fin de protestar y ponerle un rostro no tan sonriente a los derechos de los tibetanos.
Como ven, entre la ùltima entrada y esta hay un animo bastante diferente. Supongo que podrìa haber optado por el shock de la ministra britànica que descubriò que los hombres de su paìs encuentran màs de una justificaciòn para golpear a sus mujeres o por el delicioso descubrimiento de la maldad de Santino, un chimpancè que esconde piedras para luego lanzarselas a los vigilantes del zoològico. No pude.
El orgullo que me produce pertenecer a la misma raza humana que esos valientes monjes tibetanos me lo impidiò.
Euridice