martes, 23 de noviembre de 2010

ACTO DE HUMILDAD

La verdad es que a mi también me molestaría.

Me sentiría increíblemente incómoda si cualquier bicho de uña quisiese sacar beneficio de mi enorme carisma y mi iluminada sabiduría. Sentiría que me están vampirizando.

De sólo imaginarme que algún advenedizo quisiese usar mi nombre o mi rostro para ganarse el afecto de aquellos que me quieren, me recorre un escalofrío realmente desagradable.

Por eso comprendo al Presidente. Tiene razón. Ya basta de explotación.

E, incluso, creo que se trata de un acto público de contrición y humildad, "No soy más que una brizna de paja en el viento"...ese parece ser el mensaje del líder de la Revolución Bolivariana en su decreto número 7836 publicado en la Gaceta Oficial número 39.556 y que tiene rango, valor y fuerza de Ley orgánica prohibiendo el uso de su nombre sin previa autorización.

Y si encima se va a reactivar el tan deprimido segmento de las vallas publicitarias, pues aún mejor. Después de todo con alguien habrá que sustituir todas esas imágenes del presidente a lo largo y ancho del país.

Me pregunto con quién...con Bolívar mismo? con el Ché? con Batman? (Se imaginan a Batman con franela roja?)

Además que creo que pensó a futuro y trató de evitar el caos de caer en los ríos metafísicos de Cortazar y Kafka.

¿Por qué? Simple.

Es de dominio público que el líder nacional está rodeado de adulantes y aplaudidores de oficio. Y si estos adulantes siguen nombrando calles, plazas, pueblos, institutos, universidades y hasta niños no sería esto en pocos años casi una pesadilla de ciencia ficción?

Lo curioso es que creo que extrañaré todas esas vallas de l Presidente abrazando niños, abuelitas, gobernadores o hasta comiendo arepas. Ya formaban parte del paisaje socialista nacional.

Y no. No creo que lo esté haciendo para deslindarse de la pésima gestión de algunos de los fotografiados o para evitar la verguenza de estar asociado a obras públicas que sólo tienen la primera piedra...

Creo que genuinamente está harto de ver su cara en todas partes. En un arranque de lucidez ha comprendido que sólo Dios tiene el don de la ubicuidad y que sólo Él sabe usarlo....

lunes, 20 de septiembre de 2010

¿HABLAS VENEZOLANO?

Me lo encontré hace poco en una librería. Aparentemente lo tomaron de Los Aleros en Mérida. Ya sé que no es políticamente correcto pero es que la identidad y los códigos son una cosa seria y ser venezolano, hablar venezolano, pasa muchas veces por aqui...

El venezolano...

no es un tipo alegre, es de pinga.
no es molesto, es una ladilla.
no es un tipo bueno, es chévere (o fino)
no es malo, es burda de rata.
no es de baja categoría, es chimbo.
no es de bajos recursos, es niche.
no es delicado, es marico.
no sale de noche, rumbea.
no toma tragos, se echa palos.
no se emborracha, se vuelve mierda.
no tiene resaca, tiene ratón.
no come, se "jarta."
no tiene amigos, tiene panas.
no se cae, se escoñeta.
no se burla, se caga de la risa,
no es tonto, es agûeboneao.
no corteja, echa los perros.
no conversa, habla paja.
no besa, se cae a latas.
no hace el amor, tira.
no molesta, jode y jode.
no baila, echa un pie.
no se molesta, se arrecha.
no golpea, se cae a coñazos.
no fracasa, la caga.
no huye, deja el pelero.
no trepa, se encarama.
no falta al trabajo, echa carro.
no le es difícil algo, se le pone pelúa la vaina.
no tiene novia, tiene una jeva (o un culito)
no se casa, se tira al agua.
no tiene esposa, tiene una cuaima.
no tiene hijos, tiene unos coñitos.
no tiene dinero, tiene billullo.
no es adinerado, está forrado en plata.
no miente, mojonea.
no muere, estira la pata.
no dice adiós, ni hasta luego, dice chao.

Entonces, ¿hablas venezolano?

lunes, 6 de septiembre de 2010

HAY DIAS QUE SOY MACHO

Hay días que soy macho. Macho mucho macho: Me meto en lugares tan peligrosos que la mayoría de mis amigos nunca han estado, ni me inmuto si suenan balas a las dos de la mañana en uno de esos sitios y aterro de retroceso a un motorizado que intenta asaltarme haciéndolo huir despavorido en la noche.

Son días en los que resuelvo todo con autonomía y total independencia, plenamente dueña de mi y -casi, casi- de mis circunstancias. Días en los que podrìa ir a pelear en cualquier guerra si fuese necesario, días en los que me mido de tú a tú con cualquiera. No son muchos, pero son FABULOSOS!

Desde luego, no estoy hablando de mi orientación o identidad sexual, estoy hablando de los roles y estereotipos con los que suelen manejarse los términos hombre y mujer, hembra y macho. Me refiero a lo que se espera que cada cual pueda resolver. Tampoco hablo de esos maravillosos hombres amigos míos que cultivan y enriquecen su lado femenino casi con ternura, ni de esas mujeres extraordinarias que, en pleno ejercicio de su femineidad, son agentes transformadores donde las pongan.

Hecha la aclaratoria, lo cierto es que hoy No es uno de esos días de macho-mucho-macho.

Esta mañana, luego del décimo intento infructuoso por conseguir una cita en el INTT online, decidí que el Avila sería mi tempranera salvación. A las 6:05 am salí de mi casa dispuesta a tener un día casi de charro, uno de esos días productivísimos en los que resuelvo TODO y más,.Estaba dispuesta a pegarle un mordisco suculento al mundo en este lunes prometedor. Pero...el Universo, el destino, la vida, Dios, quien sea, tenía otros planes y a las 6:06 am estalló uno de los cauchos de mi carro despertando a todo aquel que aún se estiraba perezoso en los alrededores.

Y ese insignificante evento, como siempre, decretó que hoy era un Día de Mujer -de mamita, como diría un amigo mío-, pues no hay nada que me haga tener una mayor consciencia de aquello de "ser mujer" que quedarme accidentada. Todo lo que tiene que ver con mi carro y su mecánica, especialmente cuando se daña, me hace sentir indefensa, ignorante, un poco estúpida y hasta un tanto avergonzada. Otro amigo mío diría que es porque no tengo Eros con mi carro. No sé.

Lo cierto es que, esta mañana cero-Eros, el caucho estalló y yo me devolví a mi casa midiendo como 20 centímetros menos de estatura y francamente descorazonada, resignada a evadir el asunto por hoy en el mejor estilo de Scarlett O`Hara en Lo que el Viento se llevó. O sea, pensaré en eso mañana.

No sé cuál es la razón, pero cada vez que tengo que tener un día de mujer por culpa de mi carro se me desata una vieja de pueblo en la mente: "claro, eso te pasa por no tener un novio macho muy macho que venga y te resuelva el asunto. Te pasa por dartela de independiente y de mujer del siglo XXI...y bla,bla,bla..." La vieja de Comala en mi cabeza no deja de sermonearme y yo simplemente me rindo a sus argumentos:"Tienes razón".

Y es que esta dicotomía Artemisa-Afrodita, detectada por mi psiquiatra hace ya algunos años, de verdad que me va a volver loca un día. Quiero decir que los días de macho soy Artemisa y los días de carro accidentado soy Artemisa llamando deseperadamente a Afrodita para que pida ayuda al primer hombre que se atraviese en el camino y me saque de la desventura. La propia damisela en apuros...

Sé que mañana seré macho otra vez y me iré a cambiar el ingrato caucho.

Pero, por hoy, abrazo con cariño mi día de niña, tanto que hasta me doy el lujo de molestarme porque alguien se apoderó de mis calcomanías de Pucca.

lunes, 30 de agosto de 2010

HAMBRE DE HEROES

Franklin Brito, ese hombre de espíritu inquebrantable, indomable, personificación de una lucha justa y ética, murió esperando por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

El presidente nunca llegó.

Nunca dió la cara por un caso que a todas luces era una injusticia flagrante.

El corazón duele de nuevo.

Tanto como el 11 de abril, tanto como todas las veces que el Presidente nos ha dejado esperando por justicia...

Franklin Brito muere como un símbolo del espíritu inquebrantable de quienes creemos en la justicia, como símbolo de los mejores hombres de un país, esos que se están yendo aceleradamente, dejándonos en las manos el testigo para un relevo que se percibe intenso y comprometido, una carrera en la que necesitamos contar con los mejores hombres, los espíritus más nobles de lado y lado.

El Presidente nunca llegó. También nosotros dejamos un poco solos a la familia Brito en su lucha contra fuerzas mucho más reales que aquellos molinos de viento.

Murió deteriorado tras una larga huelga de hambre..y hambre es la que nos deja, hambre de justicia y nobleza. Y hambre de reconciliación nacional, cuando se pueda.

Y hambre de hombres buenos, de héroes, por qué no?

Pero la luz de ese señor, que murió casi anciano y famélico en sus 49 años, queda intacta para iluminar al corazón de los venezolanos como nación.

Rezo porque logremos verla como un faro poderoso y aprovechemos su guía, porque por el alma de este hombre valiente ye irreductible no creo que haga demasiada falta que eleve oración alguna.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Declaraciones de Guerra

Aprovechando que estamos en casi guerra con Colombia y, simplemente, porque me provoca, porque me encantan las declaraciones de amor y las de guerra...Aqui les va ésta que es de Pancho Massiani en Piedra de Mar:
"Y te lo digo a ti Carolina: cambiaste, pero no mucho. Todavìa gozas burlándote cruelmente de mi timidez. Todavía te ríes de mi miedo. Y haces lo posible por ponerme en ridículo. Pero deja que pase el tiempo. Un día de estos te vas a enamorar de mi. Cuando esto suceda, palabra que te voy a hacer pasar las de Caín.

Te lo digo desde ahora para que lo sepas. Para que te armes. Para que te consigas un alicate o un martillo. Porque la pelea va a ser buenísima.

Primero te voy a arrastrar por toda Sabana Grande como una carreta vieja. Después te voy a cortar los pelos. Después te voy a meter un triquitraqui por la ventana. Después te voy a espichar los cauchos del asqueroso carro de tu casa. Te voy a volar la puerta con un tumbarrancho, y de postre, una noche de estas te voy a meter un gato incendiado sobre tu cama.

¿Me oyes?"

lunes, 12 de julio de 2010

Ciudad de Desobedientes

Me encanta Caracas. Me encanta París, es cierto, amo ese aire bohemio que estimula los sentidos. Y también me seduce Ciudad de México con su caos de flores y tacos o Madrid con sus tapas y cañas en cada esquina...Pero Caracas es arisca, anárquica, rebelde y siempre llena de sorpresas. Rodeada por esas montañas mágicas en las que me sumerjo cada vez que puedo, Caracas siempre me hace un guiño...en cualquier esquina hay alguien haciendo algo loco, inusual con la mayor naturalidad. A veces, cuando estoy de suerte, sucede en varias esquinas simultáneamente y entonces, por un instante brevísimo mi vida es una delicia...

Hoy fue uno de esos días...pero hoy fue la Caracas subterránea la que me enamoró. Me monté en el metro en la estación de Chacaito. Eran alrededor de las 11 de la mañana. Dejé ir un tren pues el tumulto era excesivo y tomé el siguiente. Pasaron dos, tres, cinco, siete minutos y no nos movimos. Entonces se escuchó una voz en los parlantes: estimados usuarios, debido a fallas técnicas en la Estación de Agua Salud el servicio de metro presenta un FUERTE retraso. El operador puse un énfasis notable en la palabra fuerte y el tono fue regañón. Pero nadie se bajó. Ni el señor moreno de bigote entrecano y franela raida que estaba a mi lado y con el cual casi choqué, ni el muchacho de gorra rabiosamente naranja y sweater café con el número 10 en el pecho, ni la madre joven de tres nilas idénticas la una a la otra pero de diferentes edades que jugaban con globos de colores...tampoco se inmutó el muchacho alto, cacao al 70 por ciento, de gorra violeta a juego con sus bermudas a cuadros grises y malva..

Dos o tres minutos después insistió el mismo operador casi como incitándonos a que nos bajásemos del vagón: Señoras y señores usuarios debido a fallas técnicas en la Estación de Agua Salud el servicio de metro presenta un FUERTE retraso!!! Cada vez estaba más indignado y seguía entrando gente al tren en cada vagón. Ahora había una pareja de señores de alrededor de unos 60 años, él de barba blanca, ella con mechas doradas.

Y entonces nos soltaron la bomba. Señoras y Señores, habló una operadora con voz trémula y nerviosa, los tupamaros tomaron la estación de Agua Salud y el servicio de metro presenta un FUERTE retraso! Maulló.

Allí reaccionó la gente: el señor de barba gritó: "ESTE GOBIERNO DE MIERDA! MILITARES CAGONES!" Y algunos saltaron uy le gritaron: "¡Lávate la boca!" Se agitaron todos los asistentes...Hubo una inquietud general. la muchacha, a partir de ese momento y como si estuviera escuchando la reacción en los vagones, comenzó a repetir cada vez más angustiada con intervalos de escasos tres minutos entre parte y parte: "Señoras y señores los tupamaros tomaron la estación de matro de Agua Salud y el servicio de metro presenta un FUERTE retraso!" Su tono era cada vez más desesperado, con un pánico y exasperación cada vez menos contenido. Yo tenía que ir al centro de Caracas y además, para ser franca, me estaba divirtiendo. tenía ganas de llegarme hasta Agua Salud para preguntarle a los tupamaros, que, teóricamente son aliados del gobierno, ¿por qué habían tomado la estación de Agua Salud?

Al rato llegó una señora vestida de negro, en medio del calor y la testarudez de la mayoría de nosotros que nos negábamos a descender del tren que, de seguro, era lo que tenía exasperada a aquella pobre operadora. La señora de jeans negros y rasgos indiados era una testigo que aportó nueva información: en Agua Salud, por alguna razón, habían solicitado a los usuarios de uno de los vagones descender y estos se habían amotinado, roto vidrios y tomado la estación... Le repregunté y me dijo: Bueno, no sé, tú sabes que esta es una ciudad de desobedientes! Y le dije; y menos mal! La cosa se ponía mejor, ahora si que este animal de calle, adrenaline junkie que soy estaba gozando un mundo.

Algunos se rindieron luego de 20 minutos, la madre joven con las tres nilas y sus globos, por ejemplo, pero la sirena de negro con escote profundo, pecho generoso, de piernas canela y accesorios color turquesa, se negaba a levantar su voluptuosa humanidad del asiento plástico y se miraba nerviosamente en el cristal. El chico de cacao a 70 por ciento enviaba mensajes de texto y el chico de la gorra naranja conversaba conmigo. El señor gritón y su compañera se habían rendido también luego de la algarabía. Quizás por temor a que lo lincharan por puro fastidio...
Algunos minutos después arrancó el tren y llegamos a Sabana Grande. La operadora en crisis insistía y yo notaba como mi fértil imaginación me hacía sentir como si estuviese en un atentado terrorista. ¡Así se sentirán en los países donde el terrorismo es una realidad? Aún sin terrorismo real y a pesar de la cansada resignación de la mayoría, algo de pánico fluía en el ambiente. Y la pobre operadora era parte importante de ello. Unos cuantos minutos después nos movimos hasta la estación de Plaza venezuela y yo me preguntaba qué sería lo que estaba pasando en Agua Salud.. ¿Habría encapuchados? ¿Estarían algunos de los tupamaros que conozco? ¿Estaría cerrada la estación?
Detrás de mi escuché a nuestra terrorista local, esa que adquiere diversas formas pero que siempre está presente: la que cuenta en el momento más inapropiado como, también en el metro, alguien se dedicó a robar a todos los usuarios sin que nadie viniese a protegerlos. Era la personificación de un temor lejano que me flotaba en la parte más profunda de mi cerebro mientras esperaba tercamente. Pensé que era una posibilidad mucho más que factible.
El operador furioso anunció que nos dejarían en la Hoyada, que allí seríamos desalojados. Lo que le faltó fue decir: CUIDADO CON UNA VAINA! Y cumplió. Apenas llegamos a la Hoyada se abrieron las puertas y, aún en los vagones, apagaron todas las luces y yo pensé: ahora si, ahora si nos van a robar a todos...Pero nada pasó.
En total me pasé 50 minutos en un viaje que habitualmente se hace en 10 minutos. De Agua Salud a Chacaito hay 9 estaciones pero el terror transitaba más rápido que los trenes y los usuarios, nosotros, señoras y señores, fluctuábamos entre la operadora en crisis y el operador indignado que casi nos gritaban por no bajarnos del metro...

Al final llegué a Capitolio y mis tres diligencias por hacer resultaron dramáticamente fallidas, pero no cambio por nada ese viaje en el Metro de hoy: el más divertido de mi vida. Por eso me encanta Caracas con sus miles de muertos al año y sus mendigos que se reproducen como hongos en el bosque húmedo, me fascina porque cada vez que salgo de casa sé que me espera alguna aventura...

lunes, 10 de mayo de 2010

Querida Celia

Un sabor, un paisaje, una canción... algún amigo, algun amor...ese es el equipaje que se lleva el que se va. Es la maleta de la nostalgia. Pero también de la culpa. Porque el que se va queda irremediablemente dividido para siempre y trata de remendarse a diario, pero las costuras se notan casi siempre. Y a veces hay que irse. Como cuando las amenazas de muerte se hacen demasiado frecuentes o cuando el futuro se destiñe en medio de un barrio. Pero otras hay que quedarse, porque la convicción y el compromiso hacen imposible llenar esa maleta para darle la espalda a un sabor, a un paisaje, a algun amigo...a un país que se desangra.

Por eso, cuando Virgilio Javier Montoya empieza a escribir esa carta a Celia uno lo entiende. Es una carta que muchos de los que ya se fueron podrían haber escrito. Es una carta que muchos de los que se quedaron no quisieran recibir.

La butaca se vuelve incómoda y uno quisiera estar sintiendo a estos personajes en privado. No tener que llorar en colectivo. Y sin embargo, esa carta, esa "Querida Celia", no puede tener un destinatario en singular. Esa carta es para el colectivo por incómodo que sea ver nuestras debilidades como sociedad, como país, al ritmo del son cubano y el bolero. Y es que Cuba y Venezuela parecen ahora compartir un mismo destino. "¿Por qué siempre dejamos que sean los peores los que lleguen al poder?" pregunta Montoya desde el exilio más absoluto, el del suicidio por culpa.

Y no queda más que desasosegarse: de veras, ¿por qué lo hacemos?

Y luego ellas disparan sin piedad: "A quién quisiera usted volver a ver allá?" pregunta Ermenegilda. "Yo no creo que me quede nadie conocido" se resigna Celia. "Vaya que es duro quedarse sin país" dice sin más Ermenegilda. "Más horrible es sentirse un extranjero en un país que es de uno..." y uno no puede evitar que se le rompa el corazón como se le rompe al de al lado y al de atrás...porque todos y cada uno de los que están en la sala tienen algún amigo, algún hermano, algún hijo que se fue. Y la nostalgia y la tristeza se apodera de todos porque más de uno se siente ya extranjero.

Hace meses un señor me comentó en el Ministerio de Relaciones Exteriores: "sobre lo que nadie ha escrito es sobre el dolor de todos estos padres que nos quedamos aqui, diciéndole adiós a nuestros hijos"...Y es que el exilio es doloroso para el que se va y para el que se queda. Por eso, el que se va, hace una vida "mientras olvida". Mientras cree que olvida. Pero el que ha amado su tierra y su gente no puede olvidar nunca.

Creo que aquel señor tiene ahora mucho más de lo que pidió: La obra se llama "Mientras te Olvido" bajo la Dirección de Virginia Aponte, dramaturga y directora pero, sobre todo, exilada cubana con 50 años en Venezuela y que sabe muy bien de lo que habla. Las actuaciones brillantes, conmovedoras, hermosas, corren por cuenta de Ago Teatro en la piel y sensibilidad de Soraya Siverio, Ellen Andara, Unai Amenabar y Leo Van Schermbeek. Con un excelente texto de Andrés Correa y una Dirección Artística impecable de Wilfredo García.

Y esta, menos que una crítica de teatro, es una invitación, un exhorto, casi una demanda a ver la pieza, pues creo que todo el que se ha ido, todo el que se quedó, el que se pone una franela roja y el que no...todo el que tiene una patria y una querencia, tendría que verla. Porque si, porque es cierto: igualdad o libertad, ése sigue siendo el dilema.

Y porque, además, nadie puede llevarse todo un país en una maleta.