lunes, 15 de mayo de 2017

Las trampas

Yo estoy preocupada por algo desde ayer y no sè cómo procesarlo o transmitirlo sin caer en linchamientos 2.0 ni cometer errores de análisis graves en momentos críticos. Sin embargo, siento que si no lo expreso la cifra de muertes puede aumentar por la ingenuidad e impericia de algunos manifestantes.
Ayer cerca de la 1 y media 2 de la tarde se levantò una barricada grande en la Autopista entre El Rosal y el CCCT. Echaron aceite en el pavimento con potecitos de PDV, -no con el barril azul que luego rodaron entre varios-, quemaron unos cauchos de camión y pusieron una guaya o cuerda entre dos de los postes. Es cierto que había muchachos encapuchados que estaban ayudando con los cauchos y el barril pero, tambièn es cierto que había unos hombres adultos con rostro descubierto que también echaron aceite y que luego, asombrosamente para mi, conversaban muy cómodos, tanto con colegas de Prensa como con la PNB.
Cuando se empezó a montar la barricada las cámaras ya estaban listas allí. La PNB no hacía nada. -Los bomberos no hicieron nada hasta las 9 y media de la noche-. Pasó un vehículo oficial, pasó también una ambulancia, y, además, había motorizados tanto de la Op como otros en una actitud que normalmente se asocia a los "colectivos".
La verdad a mi todo me pareció un montaje, una trampa en la que algunos encapuchados inexpertos estuvieron a punto de caer redondos. De hecho, hacia las 6- 6 y media de la tarde vinieron otro lote de muchachos en Resistencia que se preguntaban quién les había armado la barricada. . Esto pasó después del incendio de los vehículos de la Alcaldía debajo del puente cercano al CCCT.
Los vecinos estábamos muy preocupados. Uno de mis vecinos me propuso ir a echar tierra, yo fui sin dudarlo -hoy me duele todo el cuerpo por eso, a veces se me olvida lo de ser mujer-. El chico de Traffic Center me ayudó y eso, si bien no calmó el fuego ni logró cubrir el aceite, al menos aumentó la visibilidad de la barricada.
Mientras el incendio de los vehículos ocurría, los colegas de prensa que estaban listos para fotear y grabar la barricada se mantuvieron allí aunque cualquier instinto periodístico, por mínimo que fuera, te habría llevado hacia el incendio. A mi me pareció raro. Más raro aún cuando supe que había otras barricadas igualitas en distintos puntos de la ciudad. Y, por supuesto, más aún al tener fresca en la memoria la historia de la guaya y el fallecido en 2014 que permitió al gobierno deslegitimar una protesta ciudadana válida.
Les cuento todo esto porque me preocupan los días por venir. me preocupa la inexperiencia de esa vanguardia tira piedras y molotovs que quizás no conoce a consciencia la máquina propagandística del gobierno al que se enfrenta. Y no sé cómo transmitir esta idea.
Es evidente que en la Op hay quienes se tornan violentos. En este país hace rato que perdimos la inocencia y tampoco es que estamos hablando de Santos Niños de Atocha. Pero, honestamente, creo que lo de ayer fue una trampa que no salió bien porque había muchos testigos, porque los vecinos la denunciamos y la saboteamos, porque ya estamos curtidos y porque si bien el argumento era que "la Guardia no pase", qué curioso, la GNB ni se asomó.
Tengo algunas fotos que si algún pana fotoperiodista o reportero me pudiera ayudar a identificar, lo agradeceré.

Rojo

La cosa fue así hoy.
No fui a los puntos de concentración porque uno tiene que vivir en medio de este caos. No en la burbuja de normalidad de algunos sino en la cotidianidad dura de resolver problemas. Tenía que comprar una llave de paso y me lancé al Recreo temprano. Ya a las 9 am, cuando llegué, estaban apostadas allí las tanquetas.
Cuando tenía la llave en la mano bajé por la Avenida Casanova hasta Chacaito. Allí había un contingente nutrido de PNB pero no había protestas. Encontré un perro deshidratado que me rompió el corazón y seguí a casa, pues había dejado el Maalox y el agua. Tenía que volver. Ya en casa estaba inquieta, no sabía si volver a auxiliar al perro, de algún modo, o lanzarme a Altamira. Mientras dudaba me alcanzó la marcha. Estaban ya en la Autopista y no tuve que pensarlo más. Me metí
Gente, gente y gente. Muchísima gente. Había gente desde el Recreo hasta más allá del CCCT. Había gente en Las Mercedes y en el elevado que da hacia Bello Monte. Había gente con máscaras antigás -cada vez más- y con pañuelos. Resulta que ahora todos nos encapuchamos, ancianos, adultos, hombres, mujeres y hasta niños. Pues si. Porque no hay otra forma de sobrevivir al gas.
El gas.
El gas comenzó pronto: 1.10 pm aproximadamente. La gente ni siquiera había terminado de llegar. No había caminado más de 15 minutos. Pero la gente se daba valor. "¡No corran!" "¡Aguanten!" "¡Cuenten las bombas! y, claro, ¡Resisteeeencia, Resisteeeeencia!" Y, por supuesto:"¿Quienes somos? ¡Venezuela! ¿Qué queremos: ¡LIBERTAD!"
La gente estaba hoy súper resteada. No retrocedía. No se iban a pesar de los gases en la vanguardia. Iban saliendo los muchach@s con los ojos rojos, asfixiados, ciegos por los gases. La gente ayudándose con los sprays y un montón de motos en el borde que, bueno, muy chévere, pero en medio de ese gentío me preocupaba que estorbarán en la huida. Como, efectivamente, pasó.
De pronto, cerca de las 2pm las ballenas comenzaron a moverse. No había pasado nada relevante. Quizás recibieron la orden. Las ballenas arrancaron, los gases arreciaron y la gente empezó a correr. El gas de hoy me pareció mucho más denso cuando estallaba en el pavimento. También sentí que hoy las lacrimógenas volaron más alto, -¿hay forma de saber si le pusieron más potencia a esos rifles o lo que sea que usan para dispararlas?- Y no hubo una estampida porque mucha gente ya es experta: "¡No corran! ¡No corran!" gritábamos algunos.
Yo estaba casi asfixiándome. Muy rápidamente. No tragué gas por tanto tiempo y me asfixié más rápido. Muchos logramos huir encaramándonos por una cerca en una de las calles de El Rosal. Cuando los GNB/PNB pasaron, dispararon contra nosotros. Conté 3 bombas lacrimógenas en una calle ciega donde habíamos cerca de 50-70 personas huyendo del gas. ¡Gracias PNB!
Me ayudaron a saltar para no pisar el cerco de púas. Corrí y entonces escuché el sonido de algo que se me cayó. Miré hacia el piso. Allí estaba mi Salbután -si, soy asmática-. Y apenas lo recogí, lo supe: "¡Mierda! ¡Boté el celular!" Comencé a buscar mi celular rojo con forro negro casi de la II Guerra Mundial. Pero no apareció. Entonces, contra todo buen juicio, pensé: ¡tengo que recuperarlo! Estoy a tiempo.
Ya la gente había terminado de entrar a El Rosal y los que estaban escapando hacia el CCCT iban más adelante. Ya las dos ballenas habían pasado y muchos PNB antimotines también.
Me monté en la Autopista de nuevo. Y contra toda cordura -lo sé- comencé a caminar hacia ellos. Contracorriente. Tuve incluso la osadía de tomarles una foto. Guardé la cámara y seguí buscando mi celular. Les explicaba: "¡Estoy buscando mi celular, estoy buscando mi celular!" Me dejaban seguir.
Hasta que no.
Y entonces ese agente que, por supuesto no se identificó, comenzó a gritarme, a exigirme que abriera mi morral y le mostrara mis pertenencias. Pretendía que las tirara en el pavimento. Le dije que no. Que se las mostraba con todo gusto pero que las iba a colocar en la defensa amarilla. Y abrí el cierre de mi mochila verde.
Lo primero que saltó, desde luego, fue el Maalox y el agua. "¿Y qué hace usted con ese Maalox?" gritó. Como si fuera un delito.
Lo segundo fue el resto de una bomba lacrimógena: "¿Y qué hace usted con esto????" Se indignó. Bueno, me la dispararon el otro día y la guardé, le respondí.
Y entonces, tuve que sacar la cámara: "¡Ahhhh! ¿Usted es Prensa?" Si, contesté sin saber si sería peor. "Muèstreme su identificación".escupió. Se la dí pensando que me la rompería. Pero, justo un segundo después de dársela, extendí una franela roja con la cual protejo mi cámara desde hace mucho tiempo. "Comando Zamora por la espalda y SI por el frente". Me la regalaron en el 2012 creo, en el 23 de Enero, cuando Hugo Chávez fue a votar. Estaba allá trabajando con la Televisión Noruega. No comentó nada.
"Pero si usted es prensa ¿por qué anda así? ¿Sin máscara? como de juguete?" Me encogí de hombros. Me pidió la cédula de identidad. Cuando leyó el nombre me miró inquisitivo. Examinó mi carnet de prensa por todos lados. Jurungó el forro, rojo también, que en letras doradas dice PRESS.
Tenía muchas ganas de detenerme, de seguir gritándome.
Algo lo detuvo. No sé qué fue.
Me devolvió mis documentos y pronunció una amenaza no muy velada, una orden: "¡Váyase, váyase si no quiere pasar más roncha!"
Comencé a caminar desorientada. No sabía por dónde bajarme de la Autopista. Alguien me gritó: "¡Guarimbera! ¡Guarimbera!" Como si fuera un insulto.
No es.
Al final, luego de 15 minutos de PNBs que me miraban con curiosidad y sospecha, salté un muro y caí en El Rosal.
"Justo antes de saltar me encontré un papelito.
¿Saben qué tenía escrito?
El Salmo 91.

Pequeños enormes milagros


     Sólo quería escribir que estoy conmovida. Súper conmovida. Y agradecida porque la verdad es que a mi me pasan cosas bonitas siempre. A diario. Pequeños o enormes milagros. Personas y momentos por los cuales mirar hacia arriba y agradecer. En unos días tan fuertes e impredecibles como los que vivimos acá adentro, "los de afuera" son un apoyo crucial. Yo he sentido que ustedes están allí incondicionalmente. Que comprenden y se angustian y apoyan y rezan. Ustedes son vitales. No se dejen convencer por los haters: ustedes son la Venezuela que extiende la mano y es generosa.Les digo todo esto porque ayer, cuando conté lo del extravío de mi celular y planteé la posibilidad de un GoFundme lo dije en serio. No tenía el dinero para reponerlo. Es la verdad. Mis finanzas están un poco famélicas. Y no me averguenza decirlo. Hiperinflación mediante no hay presupuesto que resista. Pero varios de ustedes se ofrecieron, sin pensarlo, a colaborar. Y sé, sentí que lo ofrecieron de corazón.Pero hubo alguien que discreta pero, contundentemente, me escribió: "Eu, I`ll fund it". Y no sólo lo hizo sino que se encargó de que un celular nuevo y precioso llegara a mis manos hoy. ¿Cómo no va a ser agradecido uno en la vida? Y, bueno, yo quiero darle gracias de viva voz a Mary Olivares Grunewaldt, mi prima, por su incondicionalidad, por su cariño, por su confianza en mi y su generosidad. Pero, muy especialmente, porque comprendió a cabalidad lo importante que es para mi contar la calle desde la calle. La necesidad de una live line. ¡Gracias, Mary! De corazón.Ahora eres mi patrocinante :D ¿Ven que "los de afuera" son fundamentales?

miércoles, 19 de abril de 2017

Paradojas

Hoy, por primera vez en cualquier marcha que recuerde, no respiré ni un gramo, ni una gota de gas. Hoy, me sentía falsamente segura porque del lado que yo me encontraba, rodeada de motorizados encapuchados con franelas rojas y un poco más allá con funcionarios públicos que bailaban tambores y gritaban: ¡Hueso! con alegría envidiable, sabía que no habría ni un ápice de represión. Sabía que mientras la marcha oficial pasará, yo estaría a salvo.
Y así fue.
No me rozó un perdigón, no me asfixié. Los muchachos, motorizados, encapuchados o no, estaban en ánimo festivo. Como en cualquier otra marcha revolucionaria en la que haya estado, estaba segura. Quizás nadie llamó a dar ninguna orden. No lo sé. No lo puedo afirmar.
El problema es que me tardé 5 minutos de más. Luego de que el Conas y la GNB llevaron 4 tanquetas para disuadir a quienes protestaban pacíficamente en la Autopista a nivel del Refugio Motorizado en Plaza Venezuela, debí irme de inmediato. Pero no lo hice. Me tardé.
Mi intuición que falla poco me susurró: guarda la cámara. Y eso hice. Luego escribí un tuit y lo envié. Y, un poco después, -segundos después en realidad- se me salió la germofobia y como moría de sed saqué el gel antibacterial y comencé a limpiar la botella de agua- Unos muchachos me habían pedido agua poco antes y ya no podía dejar de beber algo. Mala idea.
Había muchos motorizados en ese kilómetro escaso que separaba al madurismo de la enorme marcha opositora. Daban vueltas, hacían caballito. No sospeché nada cuando se acercó otra moto con dos hombres jóvenes. Uno se bajó y se me acerco: "Dame ese celular ya o te meto un plomazo!" Al principio no comprendí, sólo escuché "plomazo" y ví su gesto de encañonarme desde un bolso. No sé si vi o no vi el arma. Lo que pasó después lo viví como quien vive una experiencia extrasensorial o algo.
Siempre he dicho que uno no debe oponer resistencia, que uno entrega todo y se arrecha después. Eso no fue lo que pasó.
El muchacho no me miraba a los ojos. Yo comencé a darle patadas, le grité -y aqui vale un inciso francamente ridículo: resulta que yo nunca grito. Digo, es rarísimo. Hace unos meses grité y formé un escándalo en una cola y pretty much that´s it. Cuando me molestó sabrás que estoy furiosa sin necesidad de subir decibeles- Pues comencé a gritarle. Resulta que grito como una niña. Como gritaría una Barbie. Así grito. Eso lo pensé después, porque en algún momento del forcejeo, entre patadas y gritos le lancé el antibacterial y la botella de agua. Ahí fue cuando ví su desconcierto. Su duda. Me soltó.
Y comencé a correr por mi vida. Pensé que de la furia me iba a disparar desde lejos. Ya casi había sentido el plomazo en mi costado cuando me tenía encañonada. Corrí como nunca por el borde del Guaire. Esperando el disparo. Corrí hasta que me faltó el aire y me detuve. No sabía si me seguían en la moto.
Y entonces noté que no tenía el celular. "¿Qué? ¿Dónde está el celular? ¿Al final el tipo se lo llevó? ¿Ganó? ¿O se me cayó en la carrera?" Tenía que regresar.
Debo haber tenido cara de espanto. Sentía que tenía los ojos desorbitados. No había notado que tenía la camisa rasgada. Pedí ayuda a tres hombres. Los tres dijeron que no por razones cada una más estúpida que la otra. Sólo una mujer joven estuvo dispuesta a ayudarme. Caminó conmigo. Ella camino por el borde del Guaire, yo por el borde de la Autopista. La dejé atrás pensando que le había dicho hasta el aviso y yo estaba dispuesta a seguir más lejos. Cuando me devolvía con un grupo de jovenes de franco mal aspecto, ella me llamó ahora desde el carro: ¿De qué color es tu celular? Forro negro viejo, rojo.-Toma. Creo que se me abrió el Cielo. Casi me la comí a besos. Digo, hubiera podido hacerlo.
Comencé el camino de regreso a casa. Crucé de inmediato a la marcha madurista. Sabía que estaría más segura allí. Cuando llegué a Plaza Venezuela ví un nivel de militarización que no recuerdo haber visto ni el 27 de Febrero de 1989. Todas las vías hacia el Este estaban cerradas. La Avenida Solano, el Boulevard, la Casanova, La Libertador. Subí por La Florida y rodeé La Campiña. Mucha gente se regresaba por allí. De Pdvsa salían autobuses.
La panadería estaba abierta y yo moría de sed. Cuando intenté pagar una 7Up me di cuenta de que mi billetera no estaba. Y no tenía efectivo. Pensé, bueno, la boté cuando corría. O el ladrón se la llevó. Dos de tres no está tan mal, tengo la cámara, tengo el celular, se llevó la billetera. O alguien se la encontrará tirada al borde del Guaire.
Caminé a casa´desde La Campiña, pasé por La Libertador, por El Bosque, por Chacaito, en todas partes los rastros de la pelea desigual entre la GNB, la PNB, los motorizados y una población desarmada pero hastiada. Todos notaban mi camisa rasgada. No decían nada. Cada vez que se acercaba una moto los vellos de la nuca se me erizaban.
Llegué a casa sedienta. A cancelar las tarjetas. A ducharme. A comer algo. Resultó que había dejado olvidada la billetera.
Tres milagros hoy. Tres. Sé siempre que me protegen burda. Hoy les dí más trabajo que de costumbre.
Y lo agradezco.
Hoy me sentí, por primera vez, muy vulnerable como mujer. No me pregunten por qué. Me pareció que es más difícil, más peligroso vivir esto siendo mujer. Si, diría que soy una feminista light, yo no milito en nada salvo en mi obsesión por la LIbertad y la defensa de los animales. Hoy, sin embargo, sentí que hay una violencia de género que no habia experimentado en carne propia. Yo que siempre he andado sola por ahí, libremente, siento que voy a tener que buscar compañía.
Eso es nuevo.
Los días por venir lucen -y no lo voy a edulcorar- jodidos. Mucho. Pero hay que vivirlos. Mientras escribo suenan las cacerolas por mi casa. Hacía mucho tiempo que no sonaban por aqui.

19 de Abril

          Hoy fue un día duro. Un día enorme. Un día en el cual la gente se alzó para demostrar su estatura como pueblo. Un día en que Venezuela estuvo a la altura de su Historia. No estuve para verlo en realidad. Estaba del otro lado. No fue una decisión deliberada. Simplemente, fluí con la calle y terminé siguiendo la marcha oficialista. 

          Había gente. mucha gente. No sé cuánta. Pero, prácticamente en su totalidad, estaban todos uniformados. Era PDVSA Gas, PDVSA Occidente, PDVSA el Palito, el Seniat, PDVAL, funcionarios públicos  y muy poco pueblo llano, gente que no tenga nada qué perder, los desheredados que la Revolución ha dicho representar por años. Eran, en su mayoría, venezolanos que vinieron del interior, en autobuses. "Acarreados" como dirían en México. Si, es cierto, pero son venezolanos también. Venezolanos que existen, que cuentan. Que si estamos a punto de una transición o de un cambio o de lo que sea, tendrán que ser incluidos.

          Quizás quienes formaron parte de esa marea hermosa de gente pidiendo Libertad, orgullosa de vencer el miedo a todas las trampas y amenazas oficiales, estén embelesados con la gesta. Y así debe ser. Elevarse por encima del propio miedo. Salir de casa sabiendo que por protestar o estar mal parado en una calle una bala puede atravesarte el cráneo es como para paralizar a cualquiera. Y la mayoría de los venezolanos hoy decidieron sobreponerse, apretar los dientes y ejercer la dignidad y la Libertad como derecho. 

          Lo que digo es que, a juzgar por el nivel de militarización que se vivió hoy en la ciudad y la libertad con la que motorizados de diferentes partes del Distrito Capital y adyacencias, se paseaban bajo la mirada complaciente de los cuerpos de control de orden público, la pelea por ese cambio, por la Libertad, no va a ser nada fácil.

          Igual habrá que levantarse mañana y sobreponerse al miedo. No queda más remedio.

          

domingo, 16 de abril de 2017

Dermis y epidermis

               Hace algunos años comenzó a preocuparme una arruga.(Si, una, qué cuchi) Realmente me fastidiaba. Me ponía hielo, la estiraba, le hablaba, trataba de persuadirla para que regresase al lugar de donde vino -¿alguien sabe de dónde vienen las arrugas?-. Incluso, si, tuve la osadía de inyectarla y adormecerla por unos meses. 

      Si, lo hice. 

    No se me deformó la cara ni me transformé en otra persona. Escondí mi arruga y fui feliz.

     Ahora aquel tiempo parece tan lejano. 
     Y tan naif. 

    Ahora son dos. Las del ceño. Resulta que, tras 3 años de severa crisis en el país, mi arruga inicial consiguió una amiga que la acompaña a todas partes. No se separan nunca y pocas veces descansan. Y, por si fuera poco, tienen más amigas:   las de la risa, las de la preocupación y las de cuando entrecierro los ojos para ver mejor.

     O sea, ahora si que me tienen rodeada. Y ellas son más.

    Pero, ¿saben qué? Ahora no me importa. No es que me encante. Tampoco es que he perdido el juicio. Pero, la verdad, creo que sería casi criminal que, con todo lo que sé a estas alturas, anduviese con cara de bebé por la vida. Algo tiene que notarse que lloré muchas noches porque me sentí sola. A leguas tiene que verse que me he reído a carcajadas por años. Alguna evidencia debe quedar de que he vivido lo más intensamente que he podido. Que he bailado, que he viajado, que he soñado y que me he frustrado por no lograr la mitad de las cosas que soñé.

     Porque es un hecho, en la vida nadie te da garantías de nada. Tú puedes soñar todo lo grande que quieras, pero la vida, como una ola juguetona o perversa, te va a dar un revolcón a ver qué tan bueno eres tragando agua o arena. Y está bien. Eso es estar vivo. 

     En este punto, me parece inútil pensar en lo que perdí, en lo que no logré, en los que no se quedaron, en las veces que no gané o en la Ley de Gravedad. Prefiero pensar en todo lo que he ganado con el tiempo. Sé que ahora me paro mucho más segura en mis pies y que la apuesta es siempre conmigo misma. Y me encanta el desparpajo que te dan los años y el desenfado de ir por la vida siendo simplemente como soy. Sin traicionarme. Siendo bicho raro con total impunidad. Y ¿qué?

    Y como mi curiosidad es inagotable, estoy segura que me esperan decenas de retos por delante. Los espero entusiasmada. 

   Y, si, también vendrán más arrugas. Las espero pues serán testimonio de que gocé al máximo mi paso por este planeta.

     So, bring it on. 
     

      

     

sábado, 2 de abril de 2016

Lola Forever

Supongo que se trata de un mecanismo de autorregulación. De equilibrio. No lo sé en realidad, pero lo cierto es que, si bien me paso una gran parte del tiempo pensando en temas trascendentes, importantes y urgentes, me atrevo a estimar que el mismo porcentaje del tiempo estoy pensando cosas absurdas, irrelevantes y hasta estúpidas. 

A veces, directamente, locas.

Por eso. Porque sé cómo funciona mi narrativa personal de puertas adentro, me da terror que los seres humanos lleguemos al punto de leernos la mente. Tengo una lista larga de superpoderes. Uno de ellos es imaginarme a la gente desnuda sin ningún esfuerzo. Es más, el esfuerzo que hago es para mantenerlas vestidas en mi mente. Es como si tuviese una mente nudista.

Lo sé, lo sé. Soy tímida y dudo mucho que me desnudaría en una playa a plena luz del día para deambular por ahi mostrando gracias y desgracias. Pero mi mente es autónoma en ese sentido. Una vez que ese superpoder se activa, no me queda más que poner cara de zapato o mirar para otro lado para evitar que se me note. 

En ese orden de ideas -locas, estúpidas, irrelevantes- hace tiempo que un pensamiento me ronda. A ver, no me malinterpreten, a mi me encantan los tatuajes, me fascina la idea del arte en la piel y la celebración de momentos específicos de tu vida o personas que te marcaron. 

De hecho, me parecen muy sexys.

El asunto es el siguiente: para algunas cosas me gustan los excesos (nunca es demasiado chocolate, jurenlo) pero para otras, no tanto. Y en el caso de los tatuajes, para mi, menos es más. Prefiero el minimalismo pictórico. Menos tinta y más piel.

Como ya comenté, pienso, pienso, pienso y me imagino un montón de situaciones absurdas, locas, salvajes. De veras, no podría dejar que me leyeran la mente por ahi. De seguro cada 3 minutos ando pensando cosas ilegales o transgresoras sin apenas darme cuenta. Y riéndome sola.

La cuestión es que veo cotidianamente hombres muy sexys por ahí luciendo brazos, piernas, espalda, cuello, manos y hasta nudillos tatuados. Y entonces me imagino.. y me pongo en situación y recuerdo que a veces tengo la capacidad de concentración de un mosquito y pienso que me resultaría demasiada distracción tener sexo con un hombre tan tatuado. Me lo imagino y siento que es como envolverse en un suplemento de los 70s. 

Es decir, me distraería mucho. No sé, le estoy besando el hombro y de repente "¿qué es eso?un crop circle?" y luego lamiendo de bajada hacia el ombligo "¡Dios mío, tiene un dragón!" y entonces recordaría a Daenerys y Juego de Tronos y se me iría la inspiración en lugar de seguir bajando.  Y quizás me sobresaltaría con un mensaje cerca de la entrepierna "Lola Forever". "¿Lola forever? Epa, ¿dónde está Lola y ¿quién es Lola? ¿Acaso Lola está viéndonos desde el closet? Eso es demasiado kinky para la primera cita..." Y así me perdería en un hilo de pensamiento cero erótico y más bien de admiración artística o de preocupación neurótico-celópata.

¿Acaso era necesario que tuviera que preocuparme por Lola tan pronto?

Y, claro, uno supone que el hombre en cuestión tendrá cierta coherencia y entonces me pongo a pensar que, sin duda, para seguir en la línea del suplemento setentoso, el preservativo mínimo tendría que ser de algún superhéroe de Marvel. Y claro, mi mente no se detiene allí y remata: mientras no sea The Flash...

Y, por supuesto, allí se pierde el clima, ¿no? 

Y estoy segura de que me sobresaltaría estar en situación erótica con una piel que tenga la cara de un niño viéndome desde el pecho. O una abuelita. WTF?!? "Deja de presionarme. Estamos en la primera cita y ya tengo que conocer a tu familia???"

Además, no sé qué le pasa a la mayoría de la gente. Yo sé que a mi me parecería que no tengo cabida en ese lienzo que no tiene ningún espacio vacío.

Si. Es un hecho. No puedo dejar que me lean la mente.